Tuesday, January 31, 2006

¡Mis Padres!


Esto es parte de una carta a un amigo!

Mis padres han reparado el de ellos (su carro) y ahora corre mucho mejor. Espero que les dure por mucho tiempo. Mi papá le regaló una lavadora nueva a mi mamá. Si hubieras visto el rostro de mi mamá cuando descubrió la lavadora por sorpresa. La felicidad radiava de su cara. Mi padre era tan feliz, pues lo hacía feliz el hecho de conseguir esa lavadora para mi mamá. Quizás jamás el podrá ver, que el regalo es algo muy machista, pues la esta poniendo a trabajar, pero qué importa. El hecho de que haya tomado tiempo y dinero pensando en hacer feliz al amor de su vida es valioso. El venía diciendome días atrás cuanto mi mamá soñaba por tener otra lavadora, pues la última se le había dañado. En su mente el no meditaba en la lavadora, sino en complacer el deseo de la persona que lo ha acompañado durante 24 años. Su fiel compañera que le ha preparado sus meriendas diarias y le ha dado su única herencia, los hijos. Que importa la lavadora, si su mujer vale más, pues ese aparato no puede reemplazar las fuertes y hábiles manos de su amada. La mujer que le ha dado sus quejas, chistes, risas, tristezas, críticas, paciencia y amor. ¿Cómo no darle a tal ser lo que quiere? ¿No es eso amor? A eso yo llamo amor, ahora comprendo su amor por ella. Nunca pensé que mi viejo amara asi a mi madre. Mi madre por otra parte le dio un beso tan tierno como los que siempre da. Esos besos que yo rechazo muchas veces porque son babosos y a ella le gusta dar mucho. Un beso que significaba más que la palabra "gracias" que lo acompañó. Ese beso contenía un amor infinito de 24 años, un amor silencioso que esta en su pequeño corazón. Un amor que arde, que entiende, y aun con sus "chillos" se desvive por ese viejito de 69 años que la ha acompañado. Ese señor que le ha dado vida y la ha sacado de la miseria que tenía con su familia. El ha sido su héroe, aun en este momento cuando le salva de lavar toda la ropa a mano. Ojalá los poetas escribieran más de este amor y no del juvenil. Ese amor joven que se desvanece con el tiempo y vive de la mirada o el piropo. Ojalá escribieran de las almas que se desviven por amarse de la manera más antiromántica, pero real.

Ellos no son Romeo y Julieta, no ahogan su amor en una decisión alocada y romántica. Ellos jamás serán Augusto Pérez y su amada Eugenia, pero ellos se aman, aun con sus peleas, sus gritos, sus tonterías y sus chistes. Se agradecen de vivir y cuidarse el uno por el otro. ¿Qué más se pueden pedir cuando no conocen más? No serán jamas la pareja perfecta, pero son uno para el otro. Una simple lavadora solo se interpone en algo que es mucho más fuerte y poderoso. Una relación que ni el tiempo, ni los problemas han podido corromper. Han lavado sus problemas en un ciclo único que ni la muerte puede apagar. Algún día leeré esto en sus funerales. LLoraré diciéndolo, pero quizás sean las únicas palabras que pueda decir, pues no tengo forma total de expresar lo que he visto y aprendido con estos dos.

1 comment:

GABRIEL MISLA said...

Gracias Omar! espero que tengas tu blog también, o que este comenzando uno.